Mein Kind, wir waren Kinder

El poema que transcribo aquí forma parte del Buch der Lieder, o Libro de los Cantares, de Heinrich Heine, publicación del año 1827 que reúne una selección de poemas anteriormente publicados. En este caso, el que lleva el número XXXVIII y que se lo titula según las palabras del primer verso, Mein Kind, wir waren Kinder había aparecido en Die Heimkehr, o El Regreso (1823–1824).

Decidí compartir dicho poema a partir de la versión musicalizada hecha por el dúo Zupfgeigenhansl en los años ‘70, que me gustó mucho y me hizo conocer algo más del gran poeta alemán. Es grato comprobar lo presentes que están aún los autores clásicos de la lengua alemana en la cultura contemporánea de ese país, conservando su vigencia. Así es como surgen estos felices matrimonios entre música y palabra que sortean las distancias temporales.

Transcribo aquí el texto original en alemán y su traducción, tal como suelo hacer en este blog. Como en toda traducción literaria, el propósito es captar la idea general, el espíritu del original antes que una equivalencia literal, lo cual es especialmente importante en una composición en verso como en este caso.

Agradeciendo a nuestro amigo Der Weltenbummler por su trabajo en la traducción de éste y otros poemas ya publicados y de futura publicación en el blog, esperamos poder transmitir el encanto de la poesía de Heine a través de temas tan universales como los que trata aquí: la infancia feliz, sus juegos y la nostalgia por la inocencia perdida.

Mein Kind, wir waren Kinder

Mein Kind, wir waren Kinder,
Zwei Kinder, klein und froh;
Wir krochen in’s Hühnerhäuschen
Und steckten uns unter das Stroh.

Wir krähten wie die Hähne,
Und kamen Leute vorbei –
Kikereküh! sie glaubten,
Es wäre Hahnengeschrei.

Die Kisten auf unserem Hofe,
Die tapezirten wir aus,
Und wohnten drin beisammen,
Und machten ein vornehmes Haus.

Des Nachbars alte Katze
Kam öfters zum Besuch;
Wir machten ihr Bückling’ und Knixe
Und Complimente genug.

Wir haben nach ihrem Befinden
Besorglich und freundlich gefragt;
Wir haben seitdem dasselbe
Mancher alten Katze gesagt.

Wir saßen auch oft und sprachen
Vernünftig, wie alte Leut’,
Und klagten, wie Alles besser
Gewesen zu unserer Zeit;

Wie Lieb’ und Treu’ und Glauben
Verschwunden aus der Welt,
Und wie so theuer der Kaffee,
Und wie so rar das Geld! – – –

Vorbei sind die Kinderspiele
Und Alles rollt vorbei, –
Das Geld und die Welt und die Zeiten,
Und Glauben und Lieb’ und Treu’.

Heinrich Heine

Cuando éramos niños

¿Recuerdas, mi vieja amiga?
Pequeños, felices, tú y yo,
en el corral a escondidas,
solíamos siempre jugar.

En el pajar escondidos,
gritábamos ¡quiquiriquí!
pasaba la gente y decía,
parece que hay gallos aquí.

Algunos cajones del patio,
forramos de algún color,
y vivíamos allí dentro,
en nuestra fina mansión.

El viejo gato de al lado,
nos venía a visitar,
con decoro apropiado,
solíamos saludar.

Buenos días, Señor Gato,
¿cómo está usted, vecino?
igual honor desde entonces,
tuvieron los otros felinos.

Sentados como dos viejos,
solíamos lamentar,
cómo en mejores tiempos,
podíamos disfrutar.

Este mundo ya no tiene,
amor, fe y lealtad,
¡qué caro está el café,
qué poca plata que hay!

Pasó el tiempo de los juegos,
y todo parece volar,
el tiempo, el mundo, el dinero,
amor, fe y lealtad.

Heinrich Heine
(traducción: Der Weltenbummler)

 

Heine-Unterschrift 1
Firma de Heine

 

 

2 comentarios sobre “Mein Kind, wir waren Kinder

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